Las hojas de los árboles
recuerdan la voz de la tierra.
¡Cuántos proverbios guardados
en una caja de linfa!
Mil cuerdas entre los dedos
buscan la mejor música,
responden a la señal de los sonidos,
encerrados en el himno
de la libélula que canta.
¡Cuántas primaveras
en un búcaro de vååioletas!
¡Cuántas mariposas
para iluminar el pensamiento!
En el personal modo de leer la belleza,
en el encuentro de un escalofrío
con la emoción
existe un haiku
que en la intención
dice todo
con pocas palabras.

Por Yuleisy Cruz Lezcano
Residente en Italia, nació en Cuba. Consiguió la laurea en biología y licenciatura en enfermería y obstetricia.
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