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El hilo de Eliana

  • Foto del escritor: cosmicafanzine
    cosmicafanzine
  • 15 feb 2024
  • 4 Min. de lectura
La soledad consciente, la soledad que muerde, que inquieta y martiriza es la que tú me ofrendas. 
Resulta insoportable y mi alma quisiera aborrecerte. 
Pero, aunque si volvieras nos entregaríamos
al calenturiento juego de los reproches,
te prefiero de nuevo entre mis brazos,
para eterno desasosiego del espíritu,
con tal que la carne permanezca
limpia de la mácula del deseo.
“Ejercicios de soledad o Ariadna del amor”, David Pujante.

El libro que sujetaba me traía hipnotizado: los aterradores bramidos del minotauro resonaban en cada esquina del laberinto donde Teseo enfrentaba su destino. Me encontraba en el auditorio de la feria del libro donde tenía lugar la presentación de un poemario. La sala estaba repleta de oyentes y en medio, yo, inmerso en el mito de Teseo. Mi lectura era más amena que las insípidas palabras de los comentaristas que tenía enfrente; de repente, cediendo a un inefable impulso, giré la cabeza hacia atrás y la vi a ella: mi enigmático laberinto, mi perdición… mi “Ariadna”.

Era pues, Eliana Jara, a quien el día de ayer, inundado en lágrimas pusilánimes, había dedicado “He renunciado a ti” de José José debido a la imposibilidad de nuestro amor. Por supuesto, Eliana no lo sabía. Ella solo era consciente de la atracción que generaba en mí, no del febril amor que me consumía. Enseguida, sus ojos felinos se encontraron con los míos mientras su sonrisa de lado se iluminó. ¡Rayos!, su encanto me desarmaba por completo.

Entonces, impulsado por la certidumbre de su mágica presencia, alcé mi mano derecha invitándola a acercarse. A mi lado se distinguía un asiento vacío; un asiento vacío que simbolizaba sus sentimientos hacia mí. Sin embargo, Eliana no mostró la más mínima reacción y simplemente continuó sonriéndome. Volví mi rostro a su lugar con la esperanza de que en los venideros segundos su figura apareciera a mi lado y cortara, como un filoso cuchillo, mi inexorable soledad. Pero nada ocurrió. 

Nada, excepto por los punzantes hincones que últimamente taladraban el lado izquierdo de mi pecho cada vez que ella aparecía y, de inmediato, desaparecía. Volví al libro sin más opción, resignado a mi infortunio emocional: “si no fuera por la literatura, en este preciso instante me cortaría las venas” ―susurré―. Pero el antiguo mito griego ya no me decía nada; en cada página se materializaba el rostro aplastante de Eliana estrujando cada una de mis sienes.

Después de varios minutos interminables, la presentación literaria llegó a su fin y los aplausos llenaron el aire antes de dar paso a un silencio vacío. Cerré el libro, lo guardé con parsimonia en mi maleta mientras pensaba en cómo proceder. ¿Debía acercarme a Eliana? ¿O debería esperar a que ella se acercara mí? Con cierto temor, opté por lo primero. Me levanté y di media vuelta: ella se apresuraba en avanzar al escenario. “Hola”, me dijo con tono despreocupado y siguió su camino hacia donde los escritores alistaban su partida. Les dio un abrazo efusivo ―eran sus colegas, Eliana era también poeta― y posó junto a ellos para las fotografías respectivas. Yo me dirigí hacia la parte posterior del lugar, donde observé de forma autómata los intercambios de afecto que se prodigaban entre sí. Los odié en silencio a todos, especialmente a Eliana y a su maldita arrogancia. 

Con una sensación de derrota colgando de mi cuello como un cartel, salí del auditorio y deambulé sin rumbo fijo entre los stands de la feria; algo en mis adentros acopiaba una gran cosecha de melancolía. De pronto, impulsado por el instinto de supervivencia que me poseía cuando me hallaba al filo del abismo, compré dos vasos de café. “Le ofreceré uno a Eliana, será la excusa perfecta para acercarme y compartir la siguiente presentación”, me animé. Regresé al auditorio con la autoconfianza recuperada. Sin embargo, la volví a perder de inmediato cuando vi a Eliana sentada al lado de uno de los poetas. Ambos intercambiaban sonrisas cómplices mientras se sumergían en la placidez de su conversación. Contrariado, ingresé tratando de disimular mi frustración y me derrumbé en uno de los asientos delanteros. 

Volví al libro: el hilo rojo que Ariadna obsequió a Teseo le permitió ubicar la salida del laberinto; con tristeza entendí que el vínculo simbólico entre Eliana y yo ―nuestro hilo rojo― estaba ineludiblemente roto para siempre. 

A partir de esa dolorosa certeza todo adquirió un sabor amargo, tan amargo como los dos cafés que me vi obligado a tomar.

 

Por Andrei Velit

(Huancayo, Perú)

Escritor, editor, gestor cultural y lector febril desde la adolescencia. Egresado de la facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad Nacional del Centro del Perú. En el 2020 publicó su primer libro llamado “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos” a través de la plataforma virtual Lektu, y en 2023 publica de forma física “Los diversos rostros del abismo”, conjunto de cuentos de tono oscuro. Es miembro del Registro nacional de trabajadores y organizaciones de la cultura y las artes (RENTOCA). Ha sido publicado en diversas antologías literarias a nivel nacional e internacional, revistas literarias y páginas de arte: “360 días de historias” de la revista Pluma literaria (Argentina, 2021), “Cornamenta IV” de la revista Almicidio (México, 2020), “Mis días en cuarentena” de la editorial Sirena (Chile, 2020), Antología de terror “Sombra fúnebre” de la editorial “Vicio Perpetuo” (Perú, 2021), Letras y musas edición N°1 (Perú, 2021), “El amor y otras fantasías” de la editorial Anapoyesis (México, 2022), “Komodo N°1” (Argentina, 2021), Revista Elipsis N° 2 (México, 2020), Katabasis revista, número XII y XIV “Dédalo e Ícaro” (México, 2020 & 2021), Zompantle, revista digital (México, 2021), Trémolo revista N°1 (Colombia, 2021), Revista Cuarto del Muerto, N° 2, temporada 2, La Cripta de los lamentos (México, abril 2022), Revista de artes literarias Camaleónica (México, 2022). Quedó finalista en el XVI Premis Literaris CONSTANTÍ 2022, organizado por el ayuntamiento de Constantí, Tarragona, España, con su texto “La hora del juicio particular”, así como también en el “I Certamen Internacional de cuentos de fantasía y terror homenaje a Lovecraft 2023” organizado por la editorial Rubeo de España, con su cuento “El último ser que le temía al sol”. Se desempeña en la actualidad como director y editor principal del grupo de alcance internacional “Verso Inefable”, espacio de difusión literaria desde el cual se promueve el trabajo de escritores de Latinoamérica y España donde prologó y editó las antologías literarias “Lo que vemos al amar”, “Pesadillas bajo la tinta”, “Voces equidistantes”, “¿Quién anda ahí?”, “Monstruosa navidad”. Prepara un segundo libro de cuentos y una novela

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