Era mi amiga y la quería,
me era especial y tal vez, sólo tal vez,
la amaba.
Y se fue, para nunca regresar, otra vez.
Estaba en mis brazos y sus labios abrazaban a los míos.
Duró poco. Somos incompatibles y lejanos; ella brilla, yo opaco.
Era mi mejor amiga y la amé, la conocí ha dos años y la extrañaré siempre.
Era mi amiga y la amé.

Por Arturo Aguilar Hernández
Licenciado en Letras. En 2012 recibió el Premio Municipal de la Juventud, en 2016 fue galardonado con un premio al folclor municipal de calaveritas literarias; en 2017, 2018 y 2019 ganó distintos concursos literarios en el sector empresarial, en 2020 obtuvo el tercer lugar en el concurso “Cuando la poesía nos alcance” categoría B. Ha escrito cuentos, poemas, ensayos y artículos de opinión en diversos suplementos culturales y revistas en línea como La Soldadera, Efecto Antabús, El Guardatextos, Revista Collhibri, Revista La Sílaba, El Reborujo Cultural, Palabra Herida, Cósmica Fanzine, Horizonte gris, Revista Redoma, Licor de Cuervo y El mechero.
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