Florecimiento
Resurge en tu piel mi corazón insomne.
Desde las sombras se yergue,
como las luces del alba
que trepan por la oscuridad,
lenta, calladamente.
Y amanezco en el cauce
donde al correr de mi sangre
se deslizan tus brazos.
Ha convocado el amor
a su festín a nuestros cuerpos:
besos maduros caen de las bocas,
frutos que todavía mañana
esparcirán su aroma.
Anhelo
Ser el árbol que te dé su sombra
suculenta fruta entre tus labios
paisaje donde siempre descanse
el cansado brillo de los ojos
que yo nunca de mirar me canso
la primera luz de la mañana
y la estrella primera en tu noche
que junto a la luna está velando
todo el secreto que conocí
agua de lluvia o bien de un río
para poder en un largo beso
recorrer felizmente tu cuerpo
la más bella canción escuchada
con los oídos del corazón
un regalo de Dios en tus manos
la única presencia de Dios
en ti, en tu casa, en tu universo
ser en toda ocasión un milagro
perdóname si te quiero tanto.
Vano florecer
Apenas si te conozco
y ya crecen dentro de mí
las flores que riega el llanto.
Cuando te miraba anoche
veía en tus ojos
la claridad de un cielo estrellado.
De tu boca nacían
como por vez primera
la ternura y el beso
y todo era nuevo y sorprendente
como el milagro.
La vida fue amable entonces
en la amabilidad de tus brazos.
Búscame, que estoy sediento
y espero el agua fresca
de tus labios.
Mira, ya es tarde,
no llegue la luna
antes que tus pasos.
Mira cómo crecen las flores
que seguirán creciendo
con el intento vano
de florecer.
Los amantes
Muy blancos como de azúcar
los dientes de su sonrisa
endulzan los labios solos
del corazón que los ve.
Viene libre como el aire
transparente y accesible
y al acercarse contigo
deja en las dos manos tuyas
un ramaje de esperanza
con el que alimentarás
a todo un año de ausencias.
Poco sabes de sus pasos
de tu ruta nada sabe
pero en este ancho camino
que las siluetas disuelve
la luna los lleva ahora
plácida hasta su confín.

Por Julio César Aguilar
(Ciudad Guzmán, Jalisco, México)
Es poeta, ensayista y traductor. Cursó la carrera de Medicina en la Universidad de Guadalajara, una maestría en Artes en Español en la Universidad de Texas en San Antonio y un doctorado en Estudios Hispánicos en la Universidad de Texas A&M, de la cual obtuvo una beca postdoctoral. Actualmente es profesor en Baylor University. Es autor de las siguientes colecciones de poesía: Rescoldos, 1995; Brevesencias, 1996; El desierto del mundo, 1998; El patio de la bugambilia, 1998; Orilla de la madrugada, 1999; Misterios iluminados, 2001; La consigna y el milagro, 2003; Una vez un hombre, 2004; Transparencia de lo invisible 2006; El yo inmerso, 2007; Barcelona y otros lamentos, 2008; Alucinacimiento, 2009; Aleteo entre los trinos, 2014; Perfil de niebla, 2016; Don del fulgor, 2018; Destellos de Zapotlán y otras penumbras, 2019; Alborozo, 2020, y Donde no falta nada, 2021, entre otros títulos.
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