Un día me pregunté
«¿Cómo pecar
con dios mirando? »
Y tú, con la biblia
entre tus manos
clavaste al piso las mías
con tus huesos
y dijiste:
«Yo soy dios,
esta es mi carne,
y esto es el vino
de todas las madres.»
Y en posesión de dios
fuimos rosario
incendiando
una a una
las cuencas
hasta sabernos todos los misterios,
probar todas las glorias
adorar a todas las Marías
y renombrarnos
el cuerpo con la
muerte del padre
que quizá
no fue tan nuestro.

Por Ángel Carrillo Hernández
Egresado de la carrera de Lengua y Literatura Hispánicas por parte de la FES Acatlán. Escribe como una forma para expresar su verdadera voz.
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