Primavera, verano, otoño, invierno
Su rostro evocaba paz
mientras escuchaba atenta
a lo que debió imaginar que era
acaso alguna balada.
Guardaba en su memoria,
cerrando los ojos, mi despedida,
como quien siente la brisa
acariciar su infancia.
Se disipaba el aroma
a orquídeas que perfumaba el hogar,
que ahora guardará en un rincón especial
junto a esa voz y su guitarra.
Ahí me demostró
que el idioma no es barrera
para apreciar la belleza
de las palabras.
“Ichiko Aoba”, le dije;
y con pena dio un suspiro,
tal vez renegando del olvido
que eso significaba.
Siempre regresa el otoño
Siempre, siempre regresa el otoño
adornando las nubes con su arrebol
y nuestros rostros con la tibieza que sopla.
Cien, mil, cien mil veces morirán las rosas
mientras se apaga de a pocos el calor.
Da miedo saber que el tiempo es corto
y más aún cuando el frío lo cubre todo,
incluyendo el recuerdo de nosotros dos.
¿Qué hacer si la lluvia embarra nuestra memoria?
Nada. Nada queda salvo la misma historia,
alzar los brazos y rezar ante el sol:
¡Siempre, siempre regresa el otoño!
Vulgar vacío
La noche es pésima escondiendo
mi mirada decepcionada
de cuando convencida susurrabas
que la cura para mi soledad
la encuentro todas las madrugadas
en la curvatura de tu cuello.
No es la primera vez que pronuncias
palabras tan insulsas como esas.
Ya cada vez con menos fuerzas,
insisto en seguir aferrándome
a ese sudor con aroma a canela
de tus senos que mi dinero ensucia.
Ya no quiero acariciar este
vulgar vacío entre tus piernas;
pero alejarme hiere mi alma enferma
que anhela encontrar bajo alguna sábana
el sentido de esta vida obscena
en que tanto me avergüenzo verme.

Por Kenny Nogales
(Lima, Perú, 1998)
Diseñador gráfico aspirante a escritor, formado en la literatura desde joven a base de lecturas de distintos géneros. Ajeno al mundo editorial, desde el 2022 publicade manera autogestionada sus poemas en pequeños fanzines a modo de panfleto, vendiéndolos en ferias y eventos de arte independiente. Hasta la fecha ha lanzado cuatro poemarios en este formato: “Cómo Giles Corey arruinó lo que me quedaba de juventud y otros poemas” (2022), “Dpto. 707” (2023), “Poemas (ese es el título)” (2023) y “29.7 centímetros de poemas” (2024).
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